Todos los contratos fiduciarios tienen su origen en el encargo o mandato. En ellos queda reflejado el patrimonio al que se refiere el negocio, la finalidad del mandato fiduciario, las obligaciones que tiene la Sociedad Fiduciaria frente al fideicomitente, la obligaciones derivadas de la propia administración, el plazo o hitos que marcan los tiempos que ha de durar el negocio.

Es importante destacar la idea de que la Sociedad Fiduciaria actúa en el mercado con independencia de cualquier interés que no sea el del fideicomitente. Únicamente obedeciendo a los intereses del fideicomitente.